INTO THE WILD

Uno es dado al escapismo, sino real al menos transitorio. En la imaginación. También en el cine. Al empezar a ver Into the wild sentía un amable escepticismo por ver otra vez como el circo de jolibú trataba lo temas serios, aunque guardo una especial confianza en Sean Penn, sobre todo después de ver su corto en la peli 11-s y su recreación de la política en Todos los hombres del Rey.
Pues bien la peli merece que la den bastante caña, no es una gran peli PERO sí es una que merece la pena ver. Y decir eso tal y como están los tiempos es decir mucho. Si te gustan los paisajes de Alaska ésta es tu peli, si te regodeas en la naturaleza también y si te gustó Una historia verdadera de David Lynch quizás sea también una película para ti. Quizás.

Christopher McCandless, en su historia está basada la cinta.
La trama es conocida, sobre todo en la literatura: joven acomodado busca la verdadera expresión de la vida en la naturaleza. Sólo que en este caso está basado en hechos reales. Esa fue la decisión que tomó Christopher McCandless, quien donó todo su dinero tras licenciarse en la universidad y viajó hasta Alaska para vivir en estado semisalvaje.
La cinta carece de hilo argumental eficaz aunque no aburre si tienes una predisposición favorable por la historia y el personaje. Penn cae en el error, a mi juicio, de presentar a un protagonista que busca la Libertad en abstracto, sin relación con su vida (al final de la cita la cosa mejora) y además lo justifica con unas rabietas con papá y mamá (el chaval a Freud no le dura ni 15 minutos de sesión y se lo devuelve a los papás como nuevo…) Así que nos encontramos con una espesa justificación y un regular desarrollo.
Alex (protagonista) no se encuentra con malas personas de verdad en su peregrinar, sólo con individuos confundidos o bonachones y tal y como está el promedio de hijos de puta en esta sociedad eso sólo se lo cree Sean Penn. De este modo libra al prota de enfrentarse a problemas reales y le deja en su nube particular.

No obstante, hay un punto en que parece que estemos viendo Una historia verdadera de Lynch ya que en el camino de Alex se cruzan varias personas, cada una con su historia. Genial el personaje de Ron ( Hal Holbrook) que lo borda y deja al chaval a la altura del betún. La relación entre ellos creo que dota a la cinta de minutos de verdadera profundidad.
Otro aspecto a destacar es que pon un momento Penn aleja a Alex de la naturaleza salvaje y lo adentra en Los Ángeles para mostrarnos el otro lado de la sociedad americana, es un buen intento y no mal rodado pero resulta demasiado explícito ( a no ser que seas americano medio y te lo tengan que decir todo con carteles bien grandes o sino no te enteras…) Al menos sirve para darnos la idea clara de que el personaje no es un perdedor social sino alguien que busca su propio camino.
Y en ese camino personal se va adentrado la película a medida que va terminando, mejorando el planteamiento inicial y ganando en dramatismo.
Recomendable si ves con buenos ojos la necesidad del protagonista de escapar, en caso contrario puedes ahorrártela.
El final no se cuenta.
Mayo 12, 2008 en 8:48 am
Cuando sentimos que desde dentro, nos habla un duendecito y nos dice: “Déjalo todo y lárgate echando leches”, es recomendable oírle atentamente y seguir sus instrucciones, los reencuentros con el “yo” interior, son imprescindibles. Esta película, sin duda, habrá hecho hablar a más de uno.